» Releer «Parada Biológica» con disfrute calmo y no con el ansia de la primera vez es un auténtico gustazo.
Da tiempo a recordar lo que hicimos cada uno, a ver la fuerza de todos para hacer de un encierro algo divertido, humano con los vecinos e incluso relajar los sentidos ( cómo tú) para escribir y conseguir un libro lorquiano del siglo XXI. Aunar lo dramático de la situación con la imaginación de sacar lo mejor de cada uno y reírnos, sin lágrimas ni riñas. Lograr combinar la belleza de la escritura con lo dibujado o fotografiado es de maestros. Aunar lo trágico de la situación con el humor y no resultar chabacano o simple es un arte que pocos tienen.
Reconozco mi parcialidad (hay mucho afecto), pero la valía de mi gran compañero de estudios juveniles es mucha y gozar tus libros frescos, ágiles, y a veces, emotivos crean adicción y ganas de leer el próximo.
Un gran abrazo y mi aliento para seguir creando.»