«Querido Quino, si El Vapor fue extraordinario Parada Biológica lo ha superado.

Tus fuerzas ante este parón tan tremendo, porque el mundo se paró en seco, lo convertiste con tus palabras en esperanza, en vida y en buscar la belleza en lo más ínfimo.

Enhorabuena por esa actitud ante la vida, cuando nos golpea tan fuerte, como la perdida de un gran amigo recordándolo dando caña y sacándole partido a la vida; convertiste con el tacto de la seda un momento duro y oscuro en claridad y esperanza.

El confinamiento lo has tratado como si fuera terciopelo, con la suavidad de las menciones de personas que te ayudaron a que todo fuera más alentador, con la armonía de las canciones que te motivaban según el día o el momento; todo cuanto expresas se fue deslizando delicadamente con diplomacia, cautela, miramiento, consideración y sobre todo respeto.

Maravillosas esas dedicatorias tan bonitas a tu querida y preciosa Lola y a tu querida suegra, a la que llevarás siempre en tu corazón.

Literalmente me he bebido tu libro, cada capítulo, cada frase ha sido un soplo de aire fresco ante tanta incertidumbre.

Donde todo el mundo veía oscuridad tu viste luz.

Las fotos me han parecido extraordinarias. Y tu literatura vuelvo a reiterarme como con El Vapor, refleja lo que eres, un gran artista, lleno de sensibilidad, donde tus tres pasiones se fusionan a través de tu escritura.

Realmente me ha parecido una obra magistral, llena de vitalidad, esperanza y alegría, cuando la vida era un caos.

Solo tengo una palabra para tu obra: «Extraordinaria».

Mil gracias por compartir estos recuerdos y experiencias conmigo.

Muchos besos, querido amigo, mi mayor enhorabuena»

(Gloria Callealta)