Se va normalizando la vid. Una vida en la fase I. Se empieza a perder lo extraordinario de la situación. Hay días sin novedades relevantes.
De manera que, en estos días de calma chicha, empiezo a aquilatar la experiencia vivida y trato de encontrar primeros principios para la ¿nueva? etapa. ¿Podré destilar esa visión? ¿Ha servido de algo la parada? ¿Está siendo útil para la reflexión práctica, para encontrar nuevos enfoques, nuevas posibilidades –de la vida, de las cosas- , para salir del cuadrado? Posibilidad: hacer una lista de estas píldoras para la nueva realidad.

Ausencia de planes, es el primero de los principios que se me viene a la mente, fruto de este tiempo. Está experimentado su buen funcionamiento. No son necesarios, ni convenientes.
No hay un horizonte definido, no sé lo que va a pasar. Lo voy descubriendo sobre la marcha. Hay por delante un lienzo en blanco, una posible sorpresa, una oportunidad para la intuición. No pienso el futuro. No hay futuro. Hago el camino. Al andar.