Admirable la forma en que nos adaptamos a las nuevas circunstancias. Hablábamos de cambios -incluso de cambios acelerados- cuando vivíamos como antes.

¡Menudo cambio de repente! Todos adaptándonos a la nueva vida. Da la impresión de que lo hacemos con rapidez; aunque no hay horizonte, y esto quizás sea lo más inquietante. La incertidumbre del futuro. ¿Existe el futuro?¿Cuál es el futuro?

Acostumbrados a hacer planes, ahora vivimos sin planes. Cierta sensación de libertad. No hay planes, no hay futuro. Se es, solamente. Aunque el pasado está ahí como una añoranza de un mundo perdido. Se siente lejano, a pesar de que el pasado está a solo tres días.