Cuando nos acercamos a los encuentros en la segunda fase, llega el calor. Tórrido aire de verano en el mes de mayo. La azotea se vuelve inhóspita. Ya estaba solitaria, desde que se acabó el confinamiento severo, y se perdieron los encuentros entre vecinos, y la música, y las celebraciones.

Reviso un periódico atrasado, y encuentro La comunidad en el balcón. Un retrato y una reflexión sobre lo que eran los aplausos, ya casi olvidados por el peso del presente, las fases y el ansia de volver a algo parecido a lo que éramos.

Primeros principios para la nueva realidad. El juego, a pesar de todo, o justamente por eso.