Hay algo de tránsito en este periodo. Un intervalo en el tiempo. Como en los viajes, cuando  estás en el aeropuerto y miras los aviones que despegan y aterrizan, y despegan y aterrizan…No estás en tu sitio habitual, ni has llegado a tu punto de destino. Estás en tránsito. Cuando viajaba en El Vapor, entre El Puerto y Cádiz, aún en un trayecto tan corto la magia de la Bahía y de la navegación te llevaban a quedarte en blanco, absorto mirando a las lejanías. Llegaba un momento en que no estabas en ninguna parte. Como en una nube. Flotando en el agua, flotando en la imaginación, flotando en el aire salino del mar.

En esta situación la diferencia es que no conocemos el puerto de llegada. Cual será, cómo será, cuando llegaremos. Buen momento para quedarnos mirando, por la ventana del tren, los campos que pasan, las ciudades, las gentes, los recuerdos, las montañas.