La situación de confinamiento produce vacíos. Un estímulo para la creatividad. Las oportunidades surgen de estas carencias, proyectándose en un futuro en el que se ven colmadas, aunque sean de una forma diferente a la habitual.
El COVID ha dejado a Andújar sin Romería de la Virgen de la Cabeza. Debería ser este fin de semana. La ciudad amanecía cubierta de banderas, flores, cohetes, caballos. Este año todo eso estará ausente.
Los vacíos generan tensión creativa. Cuanto más significado tenga la ausencia más tensión creativa, más capacidad de generar ideas.
Una fiesta como la Romería de Andújar —nacida en el siglo XIII— tiene mucho significado. Así, los vecinos de la calle Vendederas se propusieron ornamentar la calle con banderines, farolillos…como antes; pero sin salir de casa. Los problemas se definen por sus restricciones. Y aquí la restricción es clara: el confinamiento.
Adornar toda la calle sin salir de casa tiene su esfuerzo. Hay que convencer del proyecto a todos los vecinos. Aquí la tecnología y la ceremonia de las ocho ayudan. Y además, en estas semanas previas se ha creado una espacio común habitado desde los balcones y desde las azoteas.
Hay que comprar la ornamentación. Recoger el dinero, repartir los farolillos. Idear el sistema para colgarlos y para hacer pasar el hilo conductor de banderines y farolillos de un balcón a otro y vuelta al primero. Finalmente ponerse mano a la obra, todos, todos los balcones. Una gran tarea colaborativa, y una meta clara para todos.
Por la tarde, tomando el sol en la azotea, escucho las voces de los vecinos. Los intentos para ir resolviendo los problemas que se van presentando. Hablan de hilo, de una caña de pescar, de ángulos rectos. He aquí la inteligencia humana cooperando. Puesta al servicio de la creación espacios llenos de significado en donde compartir la vida y, por tanto, compartir las emociones. Un ejemplo.
