En algunos momentos se pierde la noción del tiempo; tienes que pensar que en qué día vivimos. La falta de referencias.
Cuando no tengas nada más, inventa ceremonias e infúndeles vida, leí ayer citando a Cormac Mcarthy (La Carretera). Las rutinas se transforman en ceremonias para darles valor. La gimnasia por la mañana, los aplausos de las ocho, la música que ponen los vecinos a las horas señaladas –ellos la han transformado en una ceremonia, en la que participa, desde los balcones, toda la vecindad de la calle – .
Fotografío sombras. A primera hora, en la azotea, rodeado por tejados y muros más altos, fotografío las sombras de las pinzas de la ropa, la de los ángulos que forman los muros, las antenas de televisión. Buscando las oportunidades que el nuevo y reducido espacio ofrece.
Muñoz Molina escribe sobre el conocimiento. La vuelta, por necesidad al conocimiento científico, frente a las opiniones de los eternos tertulianos, creando a través de los medios… opinión pública. Todos los problemas esconden sus oportunidades. Esta valoración social del conocimiento podría, debería, ser una de ellas.
Llegan las ocho. Salgo a aplaudir. Tres minutos de aplausos, que se sienten como quince. Luego suena Resistiré…para seguir viviendo…
