Aprender a aprender en el confinamiento es un muy interesante artículo del profesor Ignacio Morgado (Catedrático de Psciobiología). El aprendizaje profundo se realiza interactuando con la información. La actitud pasiva no es suficiente. Se necesita la actividad que emociona. Recordamos lo que de verdad nos ha emocionado. El aprendizaje activo es el preferido por nuestro cerebro, señala Morgado.
De la misma manera para aprender este tiempo hay que interactuar con él. ¿Cuáles son los materiales para ese intercambio? El pasado, el silencio, la gente en la distancia, las casas, los balcones, las terrazas y las azoteas, los aplausos, los libros, la música, los amigos que lo están pasando mal…
Mi amiga Marisa nos dedica hoy, a través de la red, Puente sobre aguas turbulentas. Enviar música a través de una red de ordenadores, algoritmos, hipervínculos. Ya no escribimos cartas pero enviamos canciones. No está nada mal. La dimensión poética de la tecnología.
La belleza del tema de Simón y Garfunkel sobrecoge.
When you’re weary/Feeling small/When tears are in your eyes/I will dry them all
Resulta difícil no volver a escucharla una y otra vez, tratando de entender la letra. Toda una época revive con esta canción, con su sensibilidad a flor de piel. Es un himno; en estos días reconforta este tipo de himnos. Gracias Marisa.
