Leo por la mañana junto a Paquita, que dibuja concentradamente, mientras en la acogedora salita bañada por la silenciosa luz de la calle San Bartolomé, suavemente se oye Radiolé. Tengo la cálida y agradable sensación de que —Paquita— no necesita nada más. Simplemente se la ve feliz. Atenta a la tarea.

¿Qué es lo que realmente necesitamos? La reclusión plantea reiteradamente —tenacidad interrogativa— la pregunta.

Ayer, Juan Antonio seleccionó la memorable canción Sitting on the dock of the bay. El gran tema de Otis Redding nos arroja directamente a revivir los recuerdos. Al tiempo, imaginando el olor del salitre y el amplio horizonte marino, el pensamiento vuela animado por el silbido tranquilo y burlón de Otis.  

A lo mejor solo necesitamos un muelle, como canta Otis, para mirar la bahía, el ir y venir de los barcos, la lenta retirada de la marea… Y hacer del muelle tu hogar. «Y esta soledad no me dejará solo.»