Veo como la energía se crea. Los aplausos, la gente en los balcones, la música por las azoteas, las imágenes del personal sanitario, generan energía.

Corro alrededor de la montera, ya de noche, al de la calor de la marcha musical que programan los vecinos. Una vuelta, otra vuelta, otra vuelta más; a veces cogiendo el ritmo de la música, a veces el de la respiración. Veo los brazos de una chica que baila, linterna del móvil encendida, una canción que se ve que para ella es más que una canción.

Nos presentamos a Yolanda, mirando desde la azotea a un balcón que está más arriba. Charlamos entre tejados. Ella hace yoga en una terraza superior, desde la que se ve, nos cuenta, la sierra; me imagino la vista. Quedamos en visitarla cuando acabe…cuando se pueda.  Tenemos algún amigo común; Vicente, que vive unos tejados más allá.

Confiscada la calle, la vida se desarrolla en las alturas. Balcones, terrazas, tejados…son las referencias del nuevo espacio vital. Brindamos, que para eso es viernes.